La política de la clase obrera.

La política profesional, con adjetivo calificativo, esa practicada desde las instituciones siguiendo unos cauces que eviten que nada cambie. La política de las declaraciones de intenciones y las puestas de largo, la de las condenas unánimes y la que cada día pierde mas poder político dentro del sistema.

Porque existe otra política, la que se produce y realiza cuando la clase trabajadora es la protagonista de la misma. Luchas obreras que muchas veces parecen apagadas por la política institucional y los grandes medios pero que surgen a cada perdida de empleo, a cada desahucio contestado y en contadas ocasiones con luchas mas generales y contundentes. Épocas revolucionarias en que nuestra clase social toman el protagonismo político pasando por encima de políticos profesionales y de acomodados partidos del sistema.

La clase obrera parece adormecida queriendo delegar la lucha política y sus condiciones de vida en los políticos profesionales, pero es solo una apariencia. El sustrato revolucionario existe siempre, es labor de nosotros y nosotras ir abonando ese campo y alimentándolo con luchas que les hagan ver su poder como clase. Luchas nunca inconexas sino ligadas a un programa político de clase y revolucionario. Propuestas y luchas para el hoy y el ahora, pero también para abonar el terreno para la siembre revolucionaria. El verdadero cambio, el único capaz de mejorar de verdad las condiciones de nuestra clase social, es la revolución. La toma del Poder político y económico.

Cometen un error quienes por un lado solamente alimentan ese día de la revolución sin acercarse a la lucha del día a día de obreros y currelas, y lo hacen también quienes pretenden hacer la revuelta con reformas. Dos errores organizativos, el segundo de ellos deliberado por quienes no apuestan por la toma del poder.  Analizamos el primero de ellos solamente.

La lucha diaria y la revuelta.

Uno de los errores mas comunes de quienes tienen claro que la revolución es el único medio para lograr un verdadero cambio, nosotros también lo pensamos, es alejarse de las luchas diarias de la clase obrera. Dedicarse a sesudos analisis sin compartir barricada ni asamblea con los obreros en lucha te puede llevar a muy interesantes textos y publicaciones pero te aleja de quienes deben leerlo y compartirlo en la práctica diaria. Te convierte en una especie de vanguardia que clava su bandera y espera que el resto por arte infuso se acerque a ellos. Nada mas lejos de la realidad.

Como decíamos en otros textos la reforma no lleva a la revuelta, pero la lucha consciente de la clase obrera si que nos acerca a la misma. Participar y ser parte de activa de la lucha por la vivienda, por las mejoras de las pensiones y muchas otras es importante. Entrelazar esas luchas, organizarlas en clave de clase y situarlas en un horizonte de lucha mas amplio y radical es el camino correcto. Organizarse y participar de la lucha, preparar la revuelta y explicar pacientemente nuestra ideología. La revolución solo vendrá de una clase social dispuesta a ser el protagonista de la Política con mayúsculas.

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