Debates limitados a lo posible y legal.

Cuando debatimos sobre propuestas o análisis en colectivos, organizaciones o simples charlas o presentaciones nos encontramos con que el debate siempre gira en torno a lo posible ( legal ).

Las organizaciones por los derechos sociales plantean medidas viables y sensatas para acabar con la pobreza y la exclusión social, los colectivos de migrantes sostienen reivindicaciones que tienen un encaje legal absoluto, las plataformas de vivienda plantean actuaciones dentro del marco capitalista y su legislación. Incluso organizaciones que se dicen transformadoras de la sociedad y se declaran antisistema mantienen un listado de actuaciones con un absoluto encaje legal. El problema no reside tanto en estas propuestas sino en el abandono de un debate y lucha contra del marco legal, político y económico establecido. Un debate abandonado en los dos ámbitos, tanto de cara al exterior como de manera interna.

Poner la lucha revolucionaria en el debate.

Nadie plantea la necesidad de acabar con el sistema para terminar con la pobreza, el drama de la migración o resolver el problema habitacional. Algo absolutamente grave e inentendible ya que tanto estos como otros muchos problemas no tienen solución sino se cambia de raíz el sistema político actual. Dicho de otro modo, el capitalismo necesita de estas desigualdades para que sus gobernantes sigan consiguiendo beneficios. Si no trasladamos esta idea  a la clase obrera el capitalismo se seguirá viendo como algo natural y lógico.

Pero resulta que lejos de trasladar ese mensaje  la mayoría de los colectivos y organizaciones políticas ven el capitalismo como el único sistema posible. Ellos han asumido el fin de la historia y se contentan con intentar poner una mejora aquí y otra allá sin darse cuenta que eso no resolverá ninguno de los problemas por los que luchan. Y que en el mejor de los casos esas mejoras serán un intento del sistema por salvarse a si mismo, y que las medidas caerán cuando su sistema ya no este en jake.

Limitamos pues nuestro propio debate en una suerte de autocensura donde el activismo se convierte en ideología, las propuestas en parches de encaje legal y la lucha antisistema y revolucionaria en un eslogan o algo olvidado para mejores tiempos que nunca vendrán. Nosotros hemos convertido al sistema en algo casi natural y lógico con nuestra manera de luchar y analizar la realidad, hemos abandonado esa ideología de clase y revolucionaria por propuestas que creemos tendrán mejor aceptación social  formando así parte del marketing político actual.

Las propuestas de encaje legal no son algo a tirar a la basura…

son validas si permiten mejorar nuestra vida y lo hacen además  dentro de un  proceso de lucha y concienciación contra el sistema. Conseguir decretos anti desahucios es algo bueno, pero la lucha es por conseguir que la vivienda este garantizada y no sea una mercancía con la que obtener beneficios, sacarla de la lógica del mercado. Y eso solo es posible acabando con el sistema, tomando el poder nosotros. Otro tanto con el trabajo asalariado o la situación de opresión de la mujer.

Trabajar en el día a día, trabajar y dar forma a propuestas de lucha y mejoras, pero siempre con la vista puesta en la lucha contra el sistema. Organizando y concienciando a nuestra clase para avanzar en la acumulación de fuerzas para la revuelta, sabiendo que solo la toma del poder dará solución verdadera a los problemas que hoy vivimos y padecemos.

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