8 de marzo, falso radicalismo y clase social.

Cercanos a la fecha del 8 de Marzo conviene analizar aunque sea en pocas líneas ese falso feminismo que emana de las instituciones y el capitalismo burgués. Ese halo de radicalidad que intenta acaparar y desclasar de nuevo una lucha cuya protagonista es la mujer trabajadora con todo lo que ello supone.

Desde que la conferencia internacional de mujeres socialistas planteara en 1910 la celebración del día de la mujer trabajadora de la mano de revolucionarias como Clara Zetkin o Rosa Luxemburgo la idea original de este día mucho ha cambiado. Para empezar el capitalismo ha hecho suya esta celebración quitándole cualquier contenido de clase y dejándose ver a través de sus instituciones como un agente a favor de la igualdad de genero. Algo absolutamente falso, esas instituciones detrás de sus discursos en estas y otras fechas no plantean en absoluto cambiar los roles de genero que el capitalismo ha impuesto. Entre otras muchas cosas porque eso atentaría contra la supervivencia del sistema que ellos gestionan en nombre de sus jefes.

El hacer propio, al menos en apariencia, el discurso de la emancipación de la mujer ( no de la mujer trabajadora ) tiene como único objetivo vaciar de cualquier contenido revolucionario y de clase ese día. Vaciar de contenido de clase reivindicaciones de lucha de ese y otros días, plantear parches a sabiendas de que estos no solucionaran el problema. Caer en esa trampa, pensar por un momento que la solución puede darse dentro del ámbito del capitalismo es un error en el que no debemos caer ni como mujeres, ni  como clase obrera. Nuestro feminismo revolucionario poco tiene que ver con el de presidentas del gobierno, empresarias o gestoras de bancos e instituciones. Nada !!

El problema es de genero, pero también de clase. 

La situación actual de la mujer trabajadora responde a su genero y al rol que el capitalismo ha marcado para nosotras dentro de sus engranajes y su reproducción social. Sufrimos la opresión de genero en forma de tener que soportar una serie de roles y funciones con las consecuencias que estos tienen por el hecho de ser mujeres trabajadoras. La gestión de los cuidados en el hogar y en los sectores privados, del hogar, el acceso siempre a un empleo precario y peor pagado aún que el de los hombres,… Es el día a día que el capitalismo impone a la mujer trabajadora. Roles absolutamente necesarios para que la rueda siga girando, sin nosotras el mundo se para !!

Las únicas interesadas, los únicos interesados, en que la rueda se pare somos la clase obrera. Queremos que pare nuestra explotación, que dejen de robarnos y mal pagarnos por vender nuestra mano de obra. Entendemos, porque lo vivimos en primera persona, que el capitalismo es salvaje y atroz; es hora de ponerlo en la diana. De explicar que la solución a la actual situación de la mujer trabajadora pasa por romper con el sistema, por hacerlo añicos. Cualquier otra dinámica será un parche que mas pronto que tarde desaparecerá. Un buen ejemplo son las medidas planteadas en la comuna de Paris inmediatamente después de tomar el poder.

GORA LANGILEON BORROKA !!

GORA EMAKUMEON BORROKA !!

 

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