Las minorías y los disidentes.

En todos los espacios políticos existen posturas en contra de lo que marca la mayoría, y el colectivo que no las tenga está abocado al fracaso. Una postura que muchas veces es buena  puesto que propone y plantea puntos de vista que otros grupos aun mayoritarios no son capaces de ver, pero que otras simplemente tiene un carácter destructivo.  La postura del disidente sobre la opinión mayoritaria es la primera, la segunda es un simple cáncer que bajo la excusa de no estar de acuerdo no hace nada. 

El seguir participando de un espacio político o de un colectivo X ha sabiendas de que tus posturas nunca son mayoritarias puede también responder a varias inquietudes. Por un lado la necesidad de organizarse políticamente aun cundo este espacio no es exactamente el tuyo ideológicamente hablando, ninguno lo es al 100%, y por el otro la necesidad de sentir que partes de algo y no eres un mero zombie de esos que solo se saben un recorrido que une su casa con el curro y el finde con el pueblo.  También habría un tercero pero de un carácter deliberadamente destructor, bien enviado a ese espacio por alguien o bien al servicio de la represión. Nosotros solo vamos a hablar de los dos primeros, ante el tercero es mejor la acción directa.

ROLES DE LA MINORIA.

 Decíamos al principio y lo repetimos: que haya una minoría que por decirlo así toque las narices no es malo. Siempre que este tocar las narices sea constructivo y parta de gente comprometida con el espacio político concreto.

Todos nos hemos sentido alguna vez minoría en muchos espacios o que nuestra voz no es tenida en cuenta por no venir de los gurus de ese  proyecto ( eso da para otro artículo sobre roles en los colectivos), pero debemos seguir intentando aportar al proyecto y generar un debate enriquecedor en el mismo. Solo en última instancia y si el espacio donde estamos se ha alejado de las líneas políticas que nosotros defendemos salirnos del mismo y generar uno propio. Generar grupúsculos por ego propio es mal negocio para la clase obrera.  

Aportar, actuar de manera conjunta con el resto del colectivo y dar ejemplo de lucha y compromiso. Ser un espejo en el que el resto ven a una militante comprometida y dispuesta a ayudar y luchar. 

Y en último termino plantear no solo la crítica, el esto no, sino aportar ideas y proyectos a esos espacios. Yo no haría esto o iria por esta dirección, creo que deberíamos hacer esto por esta razón y esta otra. 

ROLES DE LA MAYORIA

El rol de la mayoría ante estas posturas minoritarias y constructivas nunca debe ser el de la apisonadora o el no hay tiempo para debatir esto o lo otro. El uso de múltiples mecanismos para evitar el debate y la confrontación ideológica o de proyecto pueden ser efectivos pero seguro que son superdañinos para el colectivo. 

Tener a una minoría que trabaja sin posibilidad de trasladar sus ideas o proyectos, sus aportaciones a la lucha, terminará por quemarles y convencerles de que su sitio esta en otro espacio. De este modo perderemos militantes muy validos para la causa y se empobrecerá nuestro proyecto en número e ideas. 

 

ASUMIR EL ROL, Y LUCHAR.

Coger el rol que os parezca el correcto en cada caso, pero seguir luchando. Nos vemos.

2 comentarios sobre “Las minorías y los disidentes.

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