La pandemia, la crisis, y la izquierda zombi.

Con lo que parece el final de algunas de las restricciones mas importantes de la pandemia, unido a una crisis económica tremenda y duradera, os nos toca poner la mirada en esa “izquierda” institucional. Una parte de ella gestora del poder legislativo y ejecutivo, otra apoyo indispensable de ese gobierno.

IZQUIERDA INSTITUCIONAL ZOMBI.

La actual época esta demostrando el absoluto abandono de la izquierda de su ideología. Lo estamos viendo en dos vertientes que confluyen en una sola: el seguidismo de los dictámenes capitalistas por un lado, y unido a esto la incapacidad de modular no ya una alternativa sino un discurso propio.

En medio de una crisis sanitaria agudizada en gran medida por un capitalismo atroz con la naturaleza ( macro granjas, sobreexplotación,…) e interconectado a nivel global ( cada pieza en un lugar del globo ) la izquierda es incapaz de poner en la picota al sistema como potenciador exponencial de la pandemia, sino como causa principal de la misma.

Durante toda la pandemia la izquierda institucional sigue caminando como un zombi, lo lleva haciendo desde la crisis de 2008 sino antes, incapaz de plantear una alternativa. De trazar un plan basado en las tradiciones y la ideología de la izquierda, abandonadas deliberadamente en favor del posmodernismo y la huida hacia delante de la mano de los gestores del sistema. Algo que práctica la izquierda institucional, pero del que también peca esa izquierda que se dice revolucionaria. Al menos una gran parte de ella.

NO TIENEN PLAN, EN EL MEJOR DE LOS CASOS LA PROTESTA VACIA.

El capitalismo, siguiendo las leyes del materialismo histórico, prepara una nueva vuelta de tuerca en favor de mayor beneficios empresariales. Lo hace vendiendo ese capitalismo verde que se nos avecina en forma de canales de Navarra cubiertos por placas solares, montes llenos de molinos gigantescos, grandes redes de electricidad y coches eléctricos.

Una nueva fase del capitalismo al que la izquierda quiere ponerle rostro humano, como si eso fuera posible. Y ante la imposibilidad de conseguirlo ( recuerdo cierto parlamentario europeo vasco de la izquierda pidiendo que el dinero de los fondos europeos llegará a la tienda de su barrio ) solo queda la negación y la demagogia como en el ejemplo anterior. Demagogia diciendo que es posible aun sabiendo que no es cierto ya que dentro de los parámetros del sistema eso no va a ocurrir, y negación a plantear un discurso de ruptura con el sistema coherente con lo anterior. En base a esas dos posturas caminan de manera zombi sabiendo que lo dicen es imposible, planteando planes y movilizaciones que solo generan frustración en la clase obrera ante la imposibilidad de avanzar con esos planes.

Su plan zombi, quizás por casualidad o necesidad del sistema, les lleve a gobernar. Conocemos el gusto del sistema porque sea la socialdemocracia la que aplique recortes y transiciones traumáticas. Y gobernaran como lo hacen ahora, planteando recortes en pensiones, sosteniendo reformas laborales y permitiendo desahucios. Y el futuro será aun peor cuando comiencen los recortes para pagar deudas y la lluvia de millones a las grandes empresas que ahora se están dando, les han puesto la fecha del 2023 para el control del deficit. Casi nada.

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